lunes, 20 de octubre de 2008

RAMONA ROSA VALLEJOS

Poema del Padre Julián Zini



Nunca la voy a olvidar
¡Ramona Rosa Vallejos!
Se me ha grabado su imagen,
parece que la estoy viendo
sentada en el corredor
de su ranchito orillero,
liando un cigarro de hoja
contra un poniente de enero.
Solita en su soledad,
allá en la orilla del pueblo,
más que vivir en Mercedes
parece que se está yendo;
y no es por decir que digo
que ya se está despidiendo,
pisando está los noventa
Ramona Rosa Vallejos.
Los que le ven, no le dan
los años que está teniendo,
es que Doña Ramonita
parece un resumen nuestro.
Una de tantas abuelas
vestidas de sufrimiento,
de humildad y de paciencia,
de medio luto y silencio...
Su historia es la misma historia
de cualquier mujer de pueblo:
callada historia de siempre,
chastaca de amor y esfuerzo,
de lágrimas y sonrisas
que ella pisó en el mortero
de su monótona vida
donde pisaba sus sueños...
De allí el mapa de su rostro
donde el tatuaje del tiempo
grabó en arrugas profundas
lecciones que hoy son recuerdos.
En ella vive el pasado
Ramona Rosa Vallejos
tiene en su alma un tesoro,
por eso es como un "entierro".
La masa luz de sus ojos
por sí sola va diciendo
de la inmensa claridad
que sin querer juntó adentro,
y solo de vez en cuando
se hace palabra y la vemos
cuando nos mira y sentencia
o nos regala un consejo.
Según ella en esta vida
todo se remienda, menos
la muerte, que por lo visto,
es cosa de Dios, misterio...
Y es un gusto oírla decir
cuando tiene un contratiempo:
"si Dios sabe lo que hace"
o "ya ha de dar vuelta el viento"...
Puede que algunos la crean
santularia por su aspecto,
pero yo que la conozco
se bien de su antiguo credo:
La Cruz, La Virgen, Los Santos
y es Dios del PadreNuestro
que es Providencia y se encarga
de pobres, viudas y huérfanos...
Si alguien duda que se acerque
hasta el altar de sus rezos,
y ahn de ver allí la fe
que heredó de sus abuelos:
un Crucificado antiguo,
un lindo Roasrio viejo
una Virgen de Itatí
y su San Ramón "partero".
Porque, perdón, me olvidaba,
Ramona Rosa Vallejos
es abuela por oficio
más bien que por parentezco:
generaciones enteras
se agarraron a sus dedos
para llegar a la vida
para quedarse en el tiempo.
Y es que en esas manos guarda
la tradición y el secreto
de las parteras de antaño
sobre los vientres maternos:
con solo verte ya sabe,
y al frotar te va diciendo
cómo viene la criatura,
¡qué va a ser y hasta su genio...!
¡Como para no quererla:
abuela-madre del pueblo!
¡Como para no pedir
que viva mucho más tiempo,
aunque es una picardía
y es injusto mi deseo,
si de vivir como vive
ya tiene ganado el cielo...!
¡Qué hermosura! ¡Qué reliquia:
Ña ramonita Vallejos!
¡Sos patria chica arrugada
en surcos de sufrimientos:
sos tradición que nos das
la verdad hecha recuerdo;
sos mi gente que llevás
la historia en tu propio cuero...!
Yo no tengo oro ni plata
tan solo un canto y un rezo
para hacerte un homenaje,
Ramona Rosa vallejos;
pero quiero que el cariño
sin palabras de mi pueblo
tenga voz para nombrarte
y agradecerte en mis versos.
Total yo sé que algún día
Mercedes te dará un nieto
que al escuchar estas cosas
se va a sentir musiquero
y como estrujando su alma
se va a arrancar de su pecho
un chamamé con tu nombre
¡Ramona Rosa Vallejos...!
¡Que Dios te conserve así:
pura raíz de lo nuestro,
porque te necesitamos
para enraizar nuestros sueños,
para plantar el mañana
en el alma de tus nietos,
para saber quienes somos,
qué fuimos y qué seremos...!
Ya ves que sos necesaria,
Ña Ramonita Vallejos,
de pie sobre tu experiencia
correntina hasta los huesos;
por eso, le pido a Dios
que no te lleve, y por eso
¡Ya no te podés morir,
Ramona Rosa Vallejos...!